Es la oficina un buen lugar para trabajar?


Jason Fried, co-autor junto a David Heinemeier del libro Rework, parte de una premisa acerca del trabajo que yo comparto plenamente: la oficina no es un buen lugar para trabajar.

Según Fried, las interrupciones tienen la culpa de que la gente no pueda hacer bien su trabajo en la oficina. Para hacer un buen trabajo, para pensar con profundidad en un problema y analizarlo detenidamente, se necesitan largos periodos de tiempo sin interrupciones, y en una oficina eso es prácticamente imposible de conseguir.

"En la oficina no tienes una jornada laboral; tienes momentos de trabajo", dice Fried. Es cierto que en la oficina puedes hacer muchas tareas (imprimir documentos, hablar por teléfono, reunirte,…), pero en realidad no haces un trabajo relevante al que le hayas podido prestar suficiente atención. Las continuas interrupciones en la oficina hacen que la gente realmente no termine su trabajo.Para Fried el trabajo es como el sueño: no funciona cuando a uno lo interrumpen. Las interrupciones son el enemigo del sueño, del mismo modo que lo son de la productividad. No es extraño que la gente prefiera hacer el trabajo importante en casa o cuando está sólo, porque ahí no hay distracciones. Bueno, habrá quien diga que en casa se van a distraer con otras cosas, como por ejemplo viendo la televisión. Pero como muy bien apunta Fried, este tipo de distracciones son voluntarias: “Uno decide cuando quiere distraerse con la TV. Uno decide cuando quiere bajar a dar un paseo”. Sin embargo, en la oficina la inmensa mayoría de las distracciones son involuntarias, ajenas a uno.

Los principales causantes de las interrupciones en la oficina son, según Fried, lo que él llama M&M, Managers&Meetings, es decir gerentes y reuniones. De los gerentes dice que su principal cometido es supervisar y, por ende, interrumpir a la gente. Y en cuanto a las reuniones dice que son de lo peor para el trabajo, que son tóxicas. “Si hay 10 personas en la reunión, es una reunión de 10 horas, no una reunión de una hora. Son 10 horas de productividad que se le quitan al resto de la organización”.



Fried ofrece tres sugerencias para convertir a la oficina en un mejor lugar de trabajo, “para que no sea el último recurso, sino la primera instancia”.


Su primera sugerencia es crear la figura de los "jueves sin hablar". Que por ejemplo los jueves por la tarde nadie en la oficina pueda hablar con otro. “Van a descubrir que se hace una tremenda cantidad de trabajo cuando nadie habla con nadie. Ahí es cuando la gente logra terminar las cosas, cuando nadie les molesta, cuando nadie les interrumpe”.


La segunda recomendación es pasar de la comunicación en persona (el cara a cara, tener reuniones,…) a modelos de comunicación más virtuales (correo electrónico, redes sociales corporativas,…), en donde las interrupciones/distracciones son por elección propia. “Uno puede cerrar el correo electrónico, pero no puede cerrar a su jefe”.






Y la tercera y última propuesta ya se mencionó anteriormente: evitar las reuniones a toda costa. “No digo que las pospongan, digo que las eliminen”, sentencia Fried.


Personalmente, me parecen loables estas propuestas de Jason Fried para hacer de la oficina un lugar más productivo. No obstante, yo soy más radical que él, pues considero que para trabajar realmente no necesitamos ir a una oficina, ni siquiera hará falta un escritorio; bastará con tu iPad, que es una herramienta de trabajo más eficiente, económica y personal que la oficina. El iPad será la única herramienta que tus empleados necesiten. Pero este será un tema a tratar en otro post…
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