Politica de seguridad y salud en el trabajo



Cómo hacer que la Prevención de Riesgos Laborales pase de ser un gasto a una inversión.
Los “gurús” de la Prevención dicen que la prevención es una inversión no un gasto. La realidad que veo a menudo es la contraria. Y que sea una cosa u otra depende de lo que se conoce como Política de Prevención.
¿Qué es la Política de Prevención de una organización?
La Política de Prevención de una organización debe servir para definir la visión que en esta materia se quiere alcanzar a medio y largo plazo.
¿Qué recogen las políticas “escritas” de las organizaciones?
Las políticas de prevención no pueden definir visiones que estén por debajo de las exigencias legales establecidas en el país. Por este motivo, las políticas que se redactan para dejar constancia escrita de su existencia siempre acostumbran a sonar maravillosas, perfectas, increíbles, y también acostumbran a resultar incongruentes.
Si decimos por ejemplo, algo así como:
Nuestra Política en Prevención es lograr alcanzar los máximos niveles de Seguridad y Salud, integrando la prevención en todas las actividades de la empresa con el fin de garantizar un entorno de trabajo seguro y saludable que tenga en cuenta las necesidades de los trabajadores y vaya más allá del estricto cumplimiento de los requisitos legales que sean de aplicación.
Como la cosa queda más o menos bien, todo el mundo se pone de acuerdo – equipo directivo y representación de los trabajadores – en firmar esos papelotes.
La realidad en muchos casos es bien distinta: se firma algo parecido a eso y se suelen optar por políticas muy diferentes.
Estas son algunas de las más comunes:
1.- Política falaz.
Consiste en hacer los papeles que nos piden estos de la Prevención para tenerlo todo por escrito por si nos lo pide la Inspección de Trabajo evitar que nos sancione. Se acepta la Prevención como un canon que hay que pagar a un Servicio de Prevención Ajeno (SPA) y se tiende a buscar el más barato posible. No importa lo bien que se hagan las actuaciones importa que el dispendio de todo el montaje sea el más bajo posible.
Esta política está muy difundida, ayuda que haya negocios, los SPA, que se dedican a hacer los papeles que pide la Inspección, en general se cree que pagando este servicio se está a salvo. Lo malo es que no es verdad. Ayuda también el hecho de que la Inspección se conforma, la mayoría de las veces, con los papeles del SPA.
2- Política mezquina
Es una variante más sutil de la Política falaz. Ayuda a adoptar esta política el hecho de que la empresa tenga representación de los trabajadores en los asuntos de Prevención. Consiste en hacer lo mínimo de lo que piden los Delegados de Prevención, así nos evitamos que les dé por ponernos una denuncia y venga Inspección. Esta política tiene la ventaja sobre la anterior de que se gasta algo, pero no mucho, en realizar medidas preventivas para contentar a los Delegados de Prevención. Y estos a su vez demuestran a los trabajadores a los cuáles representan que su representación da sus frutos. A menudo lo que se hace no es lo más prioritario, pero no importa si se les tiene “apaciguados”.
3.- Política inhumana
Esta política era la más extendida antes de la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riegos Laborales en el año 96. Consiste en no hacer absolutamente nada en materia de Prevención de Riesgos Laborales, ni siquiera los papeles. Se llega incluso a pensar que el desconocimiento de la Ley exime de su cumplimiento
Aún quedan muchas empresas que no se han dado por enteradas de que la cosa ha cambiado. Es como conducir un coche sin seguro y sin carnet. Se considera que lo peor que te puede llegar a pasar es que te paren.
4.- Política de supervivencia
Es la que tiene su origen en el cliente para el cual trabaja la empresa. Se hace aquello que pide el cliente para que acepte que trabajemos para él, no lo que consideramos que tenemos que hacer siendo las exigencias del cliente superiores a las de la propia empresa.
Está muy extendida en el sector de la construcción. Consiste en no hacer nada que no sea estrictamente necesario para entrar en la obra. Importa bien poco el cómo hagamos las cosas, lo único que importa es que nos dejen entrar en el tajo. Una vez allí Dios dirá y… el “cabroncete” del Coordinador de Seguridad y Salud.
5.- Política legalista
Poco extendida y es una pena, porque se centra en cumplir todo lo que pide la ley. Eso, en general, ya es mucho. La acostumbran a adoptar sectores con pocos riesgos, como empresas con trabajos de oficinas, comercios, etc. en las que tampoco supone ningún trauma ni gran dispendio cumplir con todos los requerimientos de la legislación.
6.- Política de excelencia
Es la que está escrita, dicen que existe, pero cuesta encontrarla.
Bien, pues creo que sólo hay una forma de conseguir que la prevención deje de ser un gasto para ser una inversión: buscar la excelencia en nuestra Política.

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